Muy bien pudiera excusarse

la sangre que d’ellos viertes,

con que volvieras la espalda

á los moros que nos vencen.

Mira, buen rey, esta insignia

que es del Cid de quien desciendes,

y póngotela delante

para que esa presa dejes.—

Conociendo el rey la insignia

del caballo se desciende,