"Desde luego—dicen aquellas apuntaciones—damos á la área de todo el reyno sesenta y cuatro mil leguas cuadradas, pues sobre poco más ó menos tiene de largo seiscientas leguas comunes de E. á O. y de N. S., en partes ciento cincuenta, en otras ciento, y en la más angosta como sesenta.

Esta extensión de tierra goza incesantemente y á un mismo tiempo, la influencia de las cuatro estaciones del año periódicas en Europa; porque lo que se denomina la costa, esto es, la tierra contigua á los dos mares del N. y S., y lo que también vulgarmente se llaman las provincias, experimentan rigurosamente el calor del estío. Las demás provincias conocidas por "los altos", el frío del invierno. Otras, los temperamentos del otoño y primavera, cuya variación es muy poco sensible en todas; y generalmente, disfrutan seis meses de copiosas lluvias, y otros seis de seca. Las cosechas de granos, frutas y demás productos de la naturaleza, que son en Europa resultados del tiempo favorable para su respectiva procreación, en este reyno provienen del terreno adecuado á la especie, de modo que los esquilmos europeos de otoño, invierno, primavera y verano, se producen en todos los meses del año en el reyno de Guatemala, los unos en las tierras frías, y los otros en las templadas y cálidas, formando la enunciada extensión un conjunto de montañas y volcanes asombrosos por sus elevaciones, y espesas selvas abundantes de todas maderas exquisitas: de barrancos profundísimos, no menos vestidos de cedros y útiles vegetales que las serranías; y de llanos inmensos ó sabanas de terreno feraz y adecuado para siembras y plantíos, con muchos y caudalosos ríos, que se descargan en los mares del N. y S.

Nuestra madre España tiene sobre poco más ó menos cuarenta y cuatro mil leguas cuadradas, y según los censos modernos de diez y medio á once millones de almas. En tiempo de los reyes D. Fernando y Doña Isabel, tenía veinte millones, y en el de Augusto de cuarenta á cincuenta, según atestiguan autores clásicos.

Esto quiere decir, que la área del reyno de Guatemala, que excede á la de España en veinte mil leguas cuadradas de terreno feraz, de temperamento frío, templado y caluroso en todo el discurso del año, podría ser ocupada holgadamente, á lo menos con igual población, y esto supuesto ¡qué reino tan pujante no sería! ¡Qué rico y que apetecible para las comodidades de la vida.!!

Pero hallándose tan inmenso espacio de país ocupado por un millón escaso de habitantes derramados en todo él, á distancias enormes interpoladas de desiertos y montañas, y en que no ha penetrado su centro la huella humana, y de costumbres diametralmente opuestas á todo lo que verdaderamente podría constituirlos felices en sus respectivas condiciones: ¡qué probabilidad ha de haber de que con estos datos, se eleve repentinamente á un grado de opulencia que compita con los mejores reinos del mundo! Ilustremos más la proposición, y digamos que el millón propuesto de habitantes se compone de....

646.666indios de todos sexos y edades.
313.334pardos y algunos negros.
40.000blancos.
1,000.000

Los primeros, que son, hablando con propiedad, los indígenas ó naturales, gobernados inmediatamente por sus Gobernadores y Justicias de la propia casta, bajo el dominio español, en lo político; de un Intendente Alcalde Mayor ó Corregidor, y en lo espiritual, de los curas seculares ó regulares, se mantienen hasta el presente tan adictos á sus costumbres y usos antiguos, que verdaderamente su vida es la misma que la de los primeros pobladores de la tierra. Al igual que aquéllos, ciñen sus necesidades á un alimento parco y rústico para el día, y á cubrir sencillamente sus carnes, sin aspirar á otra cosa, porque desconocen aquellas otras necesidades, que la vanidad y refinamiento de las naciones que se llaman cultas, han constituído aunque superfluas en su esencia, precisas al orgullo humano.

Su agricultura se reduce á sus milpas, trigales, frijolares y hortalizas, en terrenos para ellos precarios aunque propios, lo que luego explicaremos, con que subsisten del modo indicado, pagan su tributo, ocurren á los capitales de sus cofradías religiosas y cajas de comunidades. Proveen con dichos esquilmos y frutas la plaza de la capital y cabeceras de partido, donde se compran por las otras clases para su sustento y regalo.

Su industria artesana está vinculada desde tiempo inmemorial en ciertos y determinados pueblos. Una carpintería de escaños y sillas mal forjadas, toscas y prolijas en su labor, por no emplear en ellos instrumentos adecuados, sino un cuchillo viejo ó un pedazo de machete, y sobre todo baratísima en demasía, es peculiar por ejemplo, del pueblo de Comalapa. En Cobán ejercen este mismo oficio con más finura, pues trabajan papeleras y otros muebles embutidos de madera blanca con figuras primorosas y prolijas en su ejecución. En la misma ciudad, capital de la provincia de Verapaz, en Cahabón, Rabinal y otros pueblos de ella, todos habitados de indios, se ocupan las indias en la hilaza de algodón, con que se proveen los tejedores de ropas llamadas de la tierra, que existen en la capital, en la Antigua Guatemala y otros parajes.

En la provincia de Totonicapam se emplean también en el ramo de hilaza y tejidos. Hay pueblos que sólo se entretienen en hacer medias y calcetas de algodón, como en Sumpango. Otros, loza ordinaria: otros, esteras ó petates, redes, sombreros de palma, hamacas &.