LIBRO III.


CAPITULO PRIMERO.

Dáse noticia del viage que hicieron á España los Enviados de Cortés; y de las contradicciones y embarazos que retardaron su despacho.

Razon es ya que volvamos á los Capitanes Alonso Hernandez Portocarrero y Francisco de Montejo, que partieron de la Vera Cruz con el presente y cartas para el Rey: primera noticia y primer tributo de la Nueva España. Hicieron su viage con felicidad, aunque pudieron aventurarla, por no guardar literalmente las órdenes que llevaban; cuyas interpretaciones suelen destruir los negocios, y aciertan pocas veces con el dictámen del superior. Tenia Francisco de Montejo en la Isla de Cuba cerca de la Habana una de las estancias de su repartimiento: y quando llegaron á vista del Cabo de San Anton, propuso á su compañero, y al piloto Juan de Alaminos, que sería bien acercarse á ella, y proveerse algunos bastimentos de regalo para el viage; pues estando aquella poblacion tan distante de la ciudad de Santiago, donde residia Diego Velazquez, se contravenia poco á la substancia del precepto que les puso Cortés para que se apartasen de su distrito. Consiguió su intento, logrando con este color el deseo que tenia de ver su hacienda; y arriesgó no solo el baxel, sino el presente y todo el negocio de su cargo: porque Diego Velazquez, á quien desvelaban continuamente los zelos de Cortés, tenia distribuidas por todas las poblaciones vecinas á la costa diferentes espías que le avisasen de qualquiera novedad, temiendo que enviáse alguno de sus navios á la Isla de Santo Domingo para dar cuenta de su descubrimiento, y pedir socorro á los Religiosos Gobernadores: cuya instancia deseaba prevenir y embarazar. Supo luego por este medio lo que pasaba en la estancia de Montejo, y despachó en breves horas dos baxeles muy veleros, bien artillados y guarnecidos, para que procurasen aprehender, á todo riesgo, el navio de Cortés, disponiendo la faccion con tanto celeridad, que fué necesaria toda la ciencia y toda la fortuna del piloto Alaminos para escapar de este peligro, que puso en contingencia todos los progresos de Nueva España.

Bernal Diaz del Castillo mancha, con poca razon, la fama de Francisco de Montejo, digno por su calidad y valor de mejores ausencias. Culpale de que faltó á la obligacion en que le puso la confianza de Cortés: dice que salió á su estancia con ánimo de suspender la navegacion, para que tuviese tiempo Diego Velazquez de aprehender el navio: que le escribió una carta con el aviso: que la llevó un marinero arrojándose al agua; y otras circunstancias de poco fundamento, en que se contradice despues, haciendo particular memoria de la resolucion y actividad con que se opuso Francisco de Montejo en la Corte á los agentes y valedores de Diego Velazquez; pero tambien escribe que no hallaron estos Enviados de Cortés al Emperador en España, y afirma otras cosas, de que se conoce la facilidad con que daba los oídos, y que se deben leer con rezelo sus noticias en todo aquello que no le informaron sus ojos. Continuaron su viage por el canal de Bahama, siendo Anton de Alaminos el primer piloto que se arrojó al peligro de sus corrientes: y fué menester entónces toda la violencia con que se precipitan por aquella parte las aguas entre las Islas Lucáyas y la Florida para salir á lo ancho con brevedad, y dexar frustradas las asechanzas de Diego Velazquez.

Favoreciólos el tiempo, y arribaron á Sevilla por Octubre de este año en ménos favorable ocasion, porque se hallaba en aquella Ciudad el Capellan Benito Martin, que vino á la Corte, como diximos, á solicitar las conveniencias de Diego Velazquez: y habiéndole remitido los títulos de su Adelantamiento, aguardaba embarcacion para volverse á la Isla de Cuba. Hizole gran novedad este accidente; y valiéndose de su introduccion y solicitud, se querelló de Hernan Cortés, y de los que venian en su nombre ante los Ministros de la Contratacion, que ya se llamaba de las Indias, refiriendo:

"Que aquel navio era de su amo Diego Velazquez, y todo lo que venía en él perteneciente á sus conquistas: que la entrada en las provincias de Tierra Firme se habia executado furtivamente, y sin autoridad, alzándose Cortés y los que le acompañaban con la armada que Diego Velazquez tenia prevenida para la misma empresa: que los Capitanes Portocarrero y Montejo eran dignos de grave castigo; y por lo ménos se debia embargar el baxel y su carga mientras no legitimasen los títulos, de cuya virtud emanaba su comision."

Tenia Diego Velazquez muchos defensores en Sevilla, porque regalaba con liberalidad: y esto era lo mismo que tener razon, por lo ménos en los casos dudosos, que se interpretan las mas veces con la voluntad. Admitióse la instancia; y últimamente se hizo el embargo, permitiendo á los Enviados de Cortés por gran equivalencia que acudiesen al Rey.