"Que ya quedaban castigados los traydores que se atrevieron á manchar su fama: y él habia cumplido ventajosamente con su obligacion, sujetándose á la justicia de Dios con aquella breve intermision de su libertad."
Y sin mas dilacion le mandó quitar los grillos, ó como escriben algunos, se puso de rodillas para quitarselos él mismo por sus manos: y se puede creer de su advertencia que procuraria dar con semejante cortesanía mayor recomendacion al desagravio. Recibió Motezuma con grande alborozo este alivio de su libertad: abrazó dos ó tres veces á Cortés, y no acababa de cumplir con su agradecimiento. Sentáronse luego en conversacion amigable; y Cortés usó con él de otro primor, como los que andaba siempre meditando, porque mandó que se retirasen las guardias, diciéndole que se podria volver á su palacio, quando quisiese, por haber cesado ya la causa de su detencion. Y le ofreció este partido sobre seguro de que no le aceptaria, por haberle oido decir muchas veces con firme resolucion, que ya no le convenia volverse á su palacio, ni apartarse de los Españoles hasta que se retirasen de su corte, porque perderia mucho de su estimacion, si llegasen á entender sus vasallos que recibia de agena mano su libertad. Dictámen que se hizo suyo con el tiempo, siendo en la verdad influido; porque Doña Marina, y algunos de los Capitanes le habian puesto en él á instancia de Cortés, que se valia de su misma razon de estado para tenerle mas seguro en la prision. Pero entónces, conociendo lo que traía dentro de sí la oferta de Cortés, dexó este motivo, tratándole como ageno de aquella ocasion, y se valió de otro mas artificioso: porque le respondió:
"Que agradecia mucho la voluntad con que deseaba restituirle á su casa; pero que tenia resuelto no hacer novedad, atendiendo á la conveniencia de los Españoles; porque una vez en su palacio, le apretarian sus nobles y ministros en que tomáse las armas contra ellos, para satisfacerse del agravio que habia recibido."
Por cuyo medio quiso dar á entender, que se dexaba estar en la prision para cubrirlos y ampararlos con su autoridad. Alabó Cortés el pensamiento, agradeciendo su atencion, como si la creyera; y quedaron los dos satisfechos de su destreza, creyendo entrambos que se entendian, y se dexaban engañar por su conveniencia, con aquel género de astucia ó disimulacion que ponen los políticos entre los misterios de la prudencia, dando el nombre de esta virtud á los artificios de la sagacidad.
HISTORIA
De la Conquista, Poblacion y Progresos de Nueva España.