Dieronse luego las órdenes para la fábrica de los baxéles. Publicóse la jornada, y Motezuma hizo pregonar que acudiesen á la costa de Ulúa todos los carpinteros del contorno, señalando los parages donde se podria cortar la madera, y los lugares que habian de contribuir con Indios de carga para que la conduxesen al astillero. Hernan Cortés por su parte afectó las exterioridades de obediente. Despachó luego á los maestros y oficiales que fabricaron los bergantines, conocidos ya entre los Mexicanos. Discurrió públicamente con ellos del porte y calidad de los baxeles, ordenándoles que se aprovechasen del hierro, xarcias y velamen de los que le barrenaron: y todo era tratar del viage, como si le tuviera resuelto; con que adormeció las inquietudes que se iban forjando, y se aseguró en la confianza de Motezuma.

Pero al tiempo de partir esta gente á la Vera Cruz, habló reservadamente á Martin Lopez, Vizcaíno de nacion, que iba por cabo principal: y siendo maestro consumado en este género de fábricas, sabía cumplir mejor con la profesion de soldado.

"Encargóle que se fuese poco á poco en la formacion de los baxeles, y procuráse alargar la obra quanto pudiese, con tal artificio, que se consiguiese la tardanza sin que pareciese dilacion."

Era su fin conservarse con este color en aquella corte, y hacer lugar para que pudiesen volver de España sus comisarios Alonzo Hernandez Portocarrero, y Francisco de Montejo, con esperanza de que le truxesen algun socorro de gente, ó por lo ménos el despacho y órdenes de que necesitaba para la direccion de su empresa: porque siempre tuvo firme resolucion de proseguirla. Y caso que le arrojáse de México la última necesidad, pensaba esperarlos en la Vera Cruz, y matenerse al abrigo de aquella fortificacion, valiéndose de las naciones amigas para resistir á los Mexicanos. Admirable constancia, que no solo duraba entre las dificultades presentes, pero se prevenia para no descaecer en las contingencias.

Sobrevino dentro de pocos dias otro accidente que descompuso estas disposiciones, llamando la prudencia y el valor á nuevo cuidado. Tuvo noticia Motezuma de que andaban en la costa de Ulúa diez y ocho navios extrangeros: y los ministros de aquel parage se los enviaron pintados en aquellos lienzos, que hacian el oficio de las cartas, con las señas de la gente que se habia dexado ver en ellos, y algunos caracteres, en que venia significado lo que se podia rezelar de sus intentos siendo Españoles al parecer, y llegando en ocasion que se trataba de aviar á los que residian en su corte. Diesele ó no cuidado esta representacion de sus Gobernadores, lo que resultó de ella fué llamar luego á Cortés, ponerle delante la pintura, y decirle:

"Que ya no sería necesaria la prevencion que se hacia para su jornada, pues habian llegado á la costa baxeles de su Nacion en que podria executarla."

Miró Cortés la pintura con mas atencion que sobresalto; y aunque no entendió los caracteres que la especificaban, conoció en el trage de la gente, porte y hechura de los navios lo bastante para no dudar que fuesen Españoles. Su primer movimiento fué alegrarse, teniendo por cierto que habrian llegado sus procuradores, y fingiéndose grandes socorros en tanto número de baxeles. Vase con facilidad la imaginacion á lo que se desea, y no se persuadió entónces á que pudiese venir contra él armada tan poderosa: porque discurria noblemente, segun la llaneza de su proceder: y las sinrazones ocurren tarde á los bien intencionados. Su respuesta fué:

"Que se partiria luego, si aquellos navios estuviesen de vuelta para los dominios de su Rey."

Y no estrañando que hubiese llegado primero á su noticia esta novedad, porque sabía la incesable diligencia de sus correos, añadió:

"Que no podia tardar el aviso de los Españoles que asistian en Zempoala, por cuyo medio se sabrian con fundamento la derrota y designios de aquella gente, y se veria si era necesario proseguir en la fábrica de los baxeles, ó posible adelantar sin ellos su viage."