Leonor. ¿Qué buscas aquí?
¿Qué buscas?... ¡Ah!... Por piedad...

Manrique. ¿Os pesa de mi venida?[28]

Leonor. No, Manrique, por mi vida.
¿Me buscáis a mí, es verdad?
Sí, sí... yo apenas pudiera
tanta ventura creer.
¿Lo ves? Lloro de placer.

Manrique. ¿Quién, perjura, te creyera!

Leonor. ¿Perjura?

Manrique. Mil veces, sí...
Mas no pienses que insensato
a obligar a un pecho ingrato,
a implorarte vine aquí.
No vengo lleno de amor
cual un tiempo...

Leonor. ¡Desdichada!

Manrique. ¿Tembláis?

Leonor. No, no tengo nada[29]...
mas temo vuestro furor.
¿Quién dijo, Manrique, quién,
que yo olvidarte pudiera
infiel, y tu amor vendiera,
tu amor, que es sólo mi bien!
¿Mis lágrimas no bastaron
a arrancar de tu razón
esa funesta ilusión?

Manrique. Harto tiempo me engañaron.
Demasiado te creí
mientras tierna me halagabas
y pérfida me engañabas.
¡Qué necio, qué necio fui!
Pero no, no impunemente
gozarás de tu traición;
yo partiré el corazón
de ese rival insolente.
¡Tus lágrimas! ¿Yo creer
pudiera, Leonor, en ellas
cuando con tiernas palabras
a otro halagabas ayer?
¡No te vi yo mismo, di!