Nuño. ¿Qué hombre es éste?
Manrique. Guárdeos Dios
muchos años, el de Luna.
Nuño. (¡Pésia mi negra fortuna!)
Manrique. Caballero, hablo con vos;
si porque encubierto estoy...
Nuño. Si decirme algo tenéis,
descubrid...
Manrique. ¿Me conocéis? (Descubriéndose.)
Nuño. ¡Vos, Manrique!
Manrique. El mismo soy.
Nuño. ¿Cuando a la ley sois infiel
y cuando proscripto estáis,
así en palacio os entráis
partidario del de Urgel?
Manrique. ¿Debo temer, por ventura,
Conde, de vos?