Nuño. Pienso que atrevido y necio
anduvisteis en retar
a quien débeos contestar
tan sólo con el desprecio.
¿Qué hay de común en los dos?
Habláis al Conde de Luna,
hidalgo de pobre cuna.[32]
MANRIQUE. Y bueno tal como vos.
¿En fin, no admitís el duelo?
Nuño. ¿Y lo pudisteis pensar?
¿Yo hasta vos he de bajar?
Manrique. No me insultéis, vive el cielo,
que si la espada desnudo
la vil lengua os cortaré.
Nuño. ¿A mí, villano? No sé (Saca la espada.)
cómo en castigarte dudo.
Mas tú lo quieres.
Manrique. Salgamos.
Nuño. Sacad el infame acero.
Manrique. Don Nuño, fuera os espero;
cuidad que en palacio estamos.
Nuño. Cobarde, no escucho nada.
Manrique. Ved, Conde, que os engañáis...
¿Vos, vos cobarde llamáis
al que es dueño de esta espada?
Nuño. La mía... Y lo sufro, no...