Lope. Pues no las tengo yo todas conmigo[47]... y si los soldados son como el caudillo... ¡pardiez! un ejército de fantasmas, una falange espiritual.
ESCENA VI
En el fondo del teatro se verá la reja del locutorio de un convento; tres puertas, una al lado de la reja que comunica con el interior del claustro, otra a la derecha que va a la iglesia, y la otra a la izquierda, que figura ser la entrada de la calle.
Se dejan ver algunas religiosas en el locutorio; la puerta que está al lado de la reja se abre, y aparece Leonor apoyada del brazo de Jimena; las rodean algunos sacerdotes y religiosas
Leonor. ¡Jimena!
Jimena. Al fin abandonas
a tu amiga.
Leonor. Quiera[48] el cielo
hacerte a ti más feliz,
tanto como yo deseo.
Jimena. ¿Por qué obstinarte?
Leonor. Es preciso;
ya no hay en el universo
nada que me haga[49] apreciar
esta vida que aborrezco.
Aquí de Dios en las aras,
no veré, amiga, a lo menos,
a esos tiranos impíos
que causa de mi mal fueron.
Jimena. Ni una esperanza...