Ferrando. Sí, a fe.

Guzmán. En la ceremonia están.

Manrique. ¿Qué escucho?... ¡Cielos! Es ella...
(Mirando a la puerta de la iglesia.)
Allí está bañada en llanto,
junto al altar sacrosanto,
y con su dolor más bella.

Guzmán. ¿No es ésa la iglesia?

Ferrando. Vamos.

Manrique. Ya se acercan hacia aquí.

Ferrando. Espérate.

Guzmán. ¿Vienen?

Ferrando. Sí.

Manrique. No; que no me encuentre... huyamos.