Manrique. No es nada, nada.
Leonor. Ese resplandor... esas luces que se divisan a lo lejos.
Manrique. Es verdad, pero no temas, estoy a tu lado...
Leonor. ¿No oyes estruendo de armas?
Manrique. Sí, confusamente se percibe.
Leonor. ¿Si vienen en nuestra busca?
Manrique. No puede ser.
Leonor. Pero esos hombres que se acercan... he distinguido los penachos.
Manrique. No temas.
Leonor. ¿Qué van a hacer contigo? Huye, huye por Dios.