Manrique. Si fueran mis soldados...
Leonor. Vete; se acercan... ¿No lo ves? ¡Es el Conde!
Manrique. Don Nuño. ¡Es verdad...! ¡Gran Dios! ¿Y he de perderte? (Se oye tocar a rebato.)
Leonor. ¿Escuchas?
Manrique. Sí; ésta es la señal.
Dentro. Traición, traición.
Manrique. Estamos libres. (Desenvainando la espada.)
Dentro. ¡Traición!
Leonor. ¿Qué haces?