Nuño. No importa; de Zaragoza
hoy nos llegaron cien lanzas
y seiscientos ballesteros,
que nos hacían gran falta.[73]
No se escaparán si Dios
quiere ayudar nuestra causa.
¿Qué ruido es ése?
(Se oye dentro rumor y algazara.)
ESCENA II
Los Mismos y Guzmán
Guzmán. ¿Señor?
Nuño. ¿Qué motiva esa algazara?
¿Qué traéis?
Guzmán. Vuestros soldados,
que por el campo rondaban,
han preso a una bruja.
Nuño. ¿Qué?
Guzmán. Sí, Señor, a una gitana.
Nuño. ¿Por qué motivo?
Guzmán. Sospechan,
al ver que de huir trataba
cuando la vieron, que venga
a espiar.