Azucena. ¡Calla!
No se lo digas, cruel,
que si lo sabe me mata.
Nuño. Atadla bien.
Azucena. Por favor,
que esas cuerdas me quebrantan
las manos... ¡Manrique, hijo,
ven a librarme!
Guillén. ¿Qué habla?
Azucena. Ven, que llevan a morir
a tu madre.
Nuño. ¡Tú, inhumana,
tú fuiste!
Azucena. No me hagáis mal,
os lo pido arrodillada...
Tened compasión de mí.
Nuño. Llevadla de aquí... Apartadla
de mi vista.
Azucena. No fui yo;
ved, don Nuño, que os engañan.