Leonor. Un momento...
Manrique. Ya no puedo
detenerme ni un instante.
ESCENA IX
Leonor
Leonor. Manrique, espera... Partió
sin escucharme... ¡Inhumano!
¿Por qué con delirio insano
mi corazón le adoró?
¿Y es éste tu amor? ¡Ay! Ven...
No burles así tu suerte,
que allí te espera la muerte,
y está en mis brazos tu bien.
Ya no escuchas el clamor
de aquella Leonor querida...
(Vuelve a sonar el clarín.)
¡Gran Dios! Protege su vida,
te lo pido por tu amor.
JORNADA QUINTA
EL SUPLICIO
Inmediaciones de Zaragoza; a la izquierda vista de uno de los muros del palacio de la Aljafería, con una ventana cerrada con una fuerte reja.