Ruiz. Judío al fin.

Leonor. No te enojes.

Ruiz. Diez maravedís de plata
me llevó el Iscariote.

Leonor. Vete ya, Ruiz.

Ruiz. ¿Os quedáis
sola aquí? No, que me ahorquen
primero...

Leonor. Quiero estar sola.

Ruiz. Si os empeñáis... Buenas noches.

ESCENA II

Leonor

Leonor. Esa es la torre; allí está,
y maldiciendo su suerte
espera triste la muerte,
que no está lejos quizá.
¡Esas murallas sombrías,
esas rejas y esas puertas,
al féretro sólo abiertas,
verán tus últimos días!
¿Por qué tan ciega le amé?
¡Infeliz! ¿Por qué, Dios mío,
con amante desvarío
mi vida le consagré?
Mi amor te perdió, mi amor...
yo mi cariño maldigo,
pero moriré contigo
con veneno abrasador.
¡Si me quisiera escuchar
el Conde!... Si yo lograra
librarte así, ¿qué importara?...
Sí; voy tu vida a salvar.
A salvarte... No te asombre
si hoy olvido mi desdén.