Leonor. Sé que todo lo podéis,
y que peligra mi amor.
Duélaos, don Nuño, mi mal.
Nuño. ¿A eso vinistes, ingrata,
a implorar por un rival?
¡Por un rival! ¡Insensata!
Mal conoces al de Artal.
No; cuando en mis brazos veo
la venganza apetecida,
cuando su sangre deseo...
Imposible...
Leonor. No lo creo.
Nuño. Sí, creedlo por mi vida.
Largo tiempo también yo
aborrecido imploré
a quien mis ruegos no oyó,
y de mi afán se burló;
no pienses que lo olvidé.
Leonor. ¡Ah! Conde, Conde, piedad.
(Arrodillándose.)
Nuño. ¿La tuviste tú de mí?
Leonor. Por todo un Dios.[89]
Nuño. Apartad.
Leonor. No, no me muevo de aquí.
Nuño. Pronto, Leonor, acabad.