y de una cabalgadura
los cascos sobre las piedras.
Ambos los ojos alzaron,
llenos de espanto y sorpresa.
—¿Quién es? ¡Responda!—gritaron.
—¡Miguel!—respondieron fuera.
Era la voz del viajero
que partió a lejanas tierras.
y de una cabalgadura
los cascos sobre las piedras.
Ambos los ojos alzaron,
llenos de espanto y sorpresa.
—¿Quién es? ¡Responda!—gritaron.
—¡Miguel!—respondieron fuera.
Era la voz del viajero
que partió a lejanas tierras.