España entera, con profunda gratitud y cariño, ha visto, en efecto,—añadiremos nosotros—la noble y generosa conducta de sus hijos peruanos. Pizarro debía ser y ha sido el vínculo común de la fraternidad y la concordia. Como el Cid, ha ganado batallas después de muerto, pero batallas incruentas, las batallas de la paz y del amor, de más fecundos y durables efectos que las batallas de la conquista.

APÉNDICES

Proposición de la Alcaldía para trasladar los restos de Pizarro.

«Considerando: Que es de dignidad nacional dar honrosa sepultura á los restos del conquistador del Perú, que hoy se encuentran en la bóveda de la Iglesia Catedral,

«Propone: Que se autorice á la Alcaldía para que solicite del Ilmo. y Rmo. Sr. Arzobispo y del Cabildo metropolitano la licencia correspondiente para colocar los restos del Capitán general D. Francisco Pizarro en una de las capillas de la Iglesia Catedral, quedando autorizada igualmente la Alcaldía para hacer construir una urna donde reposen estos restos, hasta que la nación pueda construir un monumento para tal objeto.

«Lima, Abril 30 de 1891.—Juan Revoredo.»

II

Discurso del Alcalde de Lima al entregar la urna que debía guardar los despojos mortales de Pizarro.

«Excelentísimo Señor:
«Señor Ilustrísimo:
«Señores:

«Conmemoramos en este momento el aniversario del fallecimiento del ilustre Capitán general D. Francisco Pizarro, acaecido hace hoy trescientos cincuenta años.