Los discursos contenidos en este volumen son los que se pronunciaron el 12 de Octubre último en la fiesta celebrada en la Universidad, con asistencia de las corporaciones del Estado, por el Ministro de Justicia é Instrucción pública D. Máximo del Campo, el Rector de la Universidad D. J. Joaquín Aguirre, el entonces Decano de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Bellas Artes D. Diego de Barros Arana, y el Ministro de España en Chile D. José Brunetti y Gayoso, Conde de Brunetti.
Chile, á diferencia de las demás naciones, celebró el Centenario acordando reunir y enviar á España cuatrocientos diez y ocho volúmenes de trabajos nacionales para la proyectada formación de una biblioteca americana en nuestra Nacional, y celebrando una festividad universitaria; porque allí la Universidad no es sólo un cuerpo docente, sino el centro mayor y supremo de la vida intelectual del país, y asimismo porque entendía que el descubrimiento de América debía ser considerado, ante todo, como triunfo de la ciencia.
Los discursos pronunciados en la Universidad responden dignamente á la naturaleza del acto, y aun más, si cabe, las disertaciones históricas que juntamente con aquéllos han visto la luz pública en el libro que examinamos.
Once son las disertaciones históricas, de las cuales nueve versan exclusivamente sobre cuestiones relativas al descubrimiento de América. Tratan las otras dos, una acerca de La estatua de Colón en Valparaíso, y más propiamente de todos los monumentos erigidos á Colón en el Nuevo Mundo, pues de todos ellos se da noticia en este interesante artículo, obra de D. Domingo Amunátegui Solar; y la otra de La primera competencia de la autoridad eclesiástica con la civil en América, obra póstuma de mi respetable y querido amigo D. Miguel Luis Amunátegui, gloria de la Universidad y de los estudios históricos en Chile.
Si de estos estudios no tuviéramos otras muestras que las disertaciones coleccionadas en el libro universitario, bastarían ellas para probar cumplidamente que en la República chilena, y con especialidad en el Cuerpo docente, tienen hoy valiosos cultivadores, comenzando por el hoy Rector de la Universidad D. Diego de Barros Arana, autor de la mayor parte de aquellas monografías, universalmente reputado como uno de los historiadores americanos más eminentes de nuestros días.
Su Historia general de la Independencia de Chile, publicada en 1854 á 1858, es bastante más completa que las obras anteriores de Amunátegui, Melchor Martínez y José Ballesteros. Perito igualmente en la historia antigua que en la moderna, su Historia general de Chile, impresa en Santiago en 1884, es un monumento inapreciable de erudición y de talento, especialmente en lo que respecta á las razas indígenas. Dudamos mucho que ningún otro Estado de la América del Sud pueda ofrecer en paragón obras semejantes. En los Estados Unidos, en Inglaterra y Alemania, como en nuestra misma Península, Barros Arana merece el más alto aprecio por parte de los verdaderos americanistas. Quéjanse algunos de que el historiador chileno suele ser severo en demasía con los conquistadores, pero sin negar por eso sus grandes merecimientos.
Las cinco monografías que contiene el libro universitario son suficientes para formar idea de la inteligencia, del saber y de las prendas literarias de Barros Arana. De estos trabajos, los más originales y eruditos son los que llevan por títulos: La primera biografía y el primer biógrafo de Cristóbal Colón, y El libro más disparatado que existe sobre la historia del descubrimiento de América. En la primera traduce y comenta la biografía de Colón, que se contiene en el Psalterium hebraeum, graecum-arabicum-caldaeum, con interpretaciones y glosas de Pantaleón Giustiniani (1516), al reproducir el versículo 5.º del salmo XVIII, que dice: In omnem terram exhibit sonus eorum: et in fines terrae verba eorum. (La voz de los cielos se ha propagado en toda la tierra, y sus palabras hasta los confines de la tierra), Giustiniani pone un comentario, que es quizá el más extenso de su libro. Ese comentario es una biografía sumaria de Colón, en cuyos descubrimientos el comentador ve el cumplimiento de una profecía consignada en esas palabras del salmo. Barros Arana la traduce y comenta con gran erudición y maduro juicio.
El Libro más disparatado que existe sobre la historia del descubrimiento, no es otro que el publicado en 1621 con el título Nova typis transata. Novi orbis Indiae Occidentalis, atribuido al padre Boil, y tiene por objeto demostrar que los Padres benedictinos fueron los primeros predicadores del Cristianismo en el Nuevo Mundo. El erudito estudio de este libro, sobre todo en lo relativo al P. Boil ó Buyl, habría sido más completo si Barros Arana hubiera conocido todo cuanto se ha escrito y publicado en España, especialmente por el Padre Fita, tocante al célebre primer Vicario apostólico de las Indias. De todos modos resulta un trabajo, en las cuestiones principales, digno de la competencia de su autor.
Malparado queda el Conde Roselly de Lorgues de la crítica de Barros Arana, no sólo en esta monografía, sino en la que examina El proyecto de canonizar á Cristóbal Colón, contra el cual se pronuncia no menos resueltamente que Fernández Duro en su Colón y la Historia póstuma.
Eruditísimas son las disertaciones: Noticia bibliográfica de los poemas á que ha dado origen el descubrimiento del Nuevo Mundo, la cual abunda en datos y observaciones muy curiosas, y la que lleva por título Los Historiadores oficiales del descubrimiento y conquista de América, estudio concienzudo y ordenado, el mejor que conocemos, de los cronistas de Indias, desde Oviedo hasta Muñoz.