Maltrato á quien mi amor busca constante.

Entendimiento varonil, ocasiones tuvo en su vida en que midió sus fuerzas con los hombres más conspicuos de su tiempo. Cuéntase que el Marqués de Mancera reunió un día en su palacio á los ingenios y maestros más distinguidos, con el solo fin de someter á examen las aptitudes y conocimientos de su protegida, y que ésta, que podía tener entonces 17 años, respondió satisfactoriamente á cuantas preguntas le hicieron todos, proclamándose su triunfo con indecible asombro de los examinadores. Baste leer la impugnación que escribió, sin deseo de que se publicase, en carta á uno de sus favorecedores, relativa al Sermón de las finezas de Cristo, predicado y publicado por el célebre jesuíta Antonio de Vieira. Cayó en manos del Obispo de la Puebla de los Ángeles, electo Arzobispo y Virrey de Méjico, D. Manuel Fernández de Santa Cruz, copia de dicha impugnación, y la encontró tan erudita y atinada, que la hizo imprimir, con otra carta suya aprobatoria, bajo el nombre de Sor Philotea de la Cruz. Con este motivo se promovió interesante y apasionada controversia entre los amigos y adversarios del famoso predicador. La respuesta de Sor Juana Inés, en carta al Obispo, es sin duda el mejor de sus escritos en prosa, sobre todo por la defensa que hace de la conveniencia de que las mujeres estudien y de la capacidad que tienen para ello.

De la lectura de este trabajo, como de las obras todas de nuestra escritora, se adquiere clara noción de su inmensa cultura. Acaso ninguna otra Religiosa ha dedicado al estudio más largas horas, ni esfuerzo intelectual más sostenido. A 4.000 ascendía el número de los libros de su biblioteca particular, cuando, dos años antes de su muerte, consagró por entero su vida á la oración y la penitencia.

En cuanto á sus aptitudes principales, á juzgar por los escritos que conocemos, tengo por seguro que á la poesía lírica pertenecen sus mejores composiciones, aunque rara vez éstas rayen á la altura de las de nuestros mayores líricos, ni en lo religioso ni en lo profano. Sus loas y sus comedias siguen en un todo la pauta general conocida. La silva El Sueño es imitación desdichada de las desdichadísimas Soledades, de Góngora. El Neptuno alegórico, declaración, en prosa y verso, de las alegorías del Arco triunfal erigido en la Catedral de Méjico en la entrada del Virrey Conde de Paredes, pertenece á la clase de las que Hartzenbusch titulaba Obras de encargo, generalmente malas, como tales. La erudición de nuestra monja tiene en esta obra los caracteres todos de las pedantescas y culteranas composiciones de la época. Fué en su tiempo la más celebrada de todas: hoy debe ser contada entre las más infelices y menos dignas de aplauso. Y lo mismo cabe decir en justicia de las loas, ya las religiosas, como las tituladas La Purísima Concepción y San Hermenegildo, ya las profanas, compuestas para los cumpleaños de Reyes, Virreyes y frailes de campanillas.

Si Sor Juana Inés de la Cruz no nos ha dejado una obra magistral, encarnación íntegra y acabada de su inteligencia, esparcida en tantos y tan diversos escritos; si éstos por la mayor parte tuvieron el nacimiento y la muerte tan cerca, tan unidas como la Rosa de Rioja, el nombre de la monja mejicana y la memoria de su labor artística y científica tendrán siempre merecido puesto en la historia literaria de Méjico y de España, como gloria común de mejicanos y españoles.

EL CENTENARIO EN CHILE

La Universidad de Santiago de Chile ha dado á luz un número extraordinario de sus Anales, para conmemorar el cuarto Centenario del descubrimiento de América.

Contiene este libro poesías, discursos y monografías históricas. Dos son únicamente las obras poéticas, á saber: un episodio histórico-dramático, en un acto y en verso, intitulado Amor y Fe, que se refiere al descubrimiento, original de nuestro compatriota el conocido autor dramático Emilio Alvarez, profesor, en la actualidad, del Conservatorio de Música y Declamación en Santiago; y una Oda, en alabanza de Colón, premiada en el certamen universitario, obra del inspirado poeta chileno Pedro N. Préndez.