2.a "La Independencia quitaría à los americanos la facultad de reprimir á los jefes insurrectos, pero no la responsabilidad por los actos de estos." Los insurrectos son tales, porque desean y luchan por la Independencia: obtenida esta, dejarán de serlo.

3.a "La Independencia impondría á los americanos la tarea de protejer á los filipinos contra cualquier atentado y contra las riñas con otro poder extranjero, á que estàn muy propensos." Con Independencia ó sin ella tendràn esa tarea que se han impuesto voluntariamente por el tratado de Paris. Ademas ¿no han anunciado que su venida tenía por objeto proteger á los filipinos? Estos, no ya por temperamento sino por conveniencia se guardarán muy bien de reñirse con los extranjeros que no atenten contra sus libertades é intereses.

4.a "La Independencia despojaría al Congreso de las facultades de declarar la guerra, invistiendo de tan delicada prerrogativa al Jefe Tagalo." No se dá la Independencia, sin previa determinacion de la forma de Gobierno. Como suponemos que americanos y los filipinos preferiràn la republicana, el Congreso filipino, y no el Jefe Tagalo, sería en todo caso quien tenga la facultad de declarar la guerra. Si se quiere mas, podrìa determinarse todavìa que la declaracion de guerra hecha por el Congreso filipino sea aprobada por el americano.

No faltarán algunos que con autoridad mas ó menos auténtica digan, como el Presidente McKinley en su Mensaje: venga primero la paz, y despues atenderemos á lo que VV. desean. Esto nos recuerda al ex-Presidente Mr. Cleveland que en uno de sus Mensajes anuales, después de manifestar que los Cubanos no querían deponer las armas hasta que España garantizase sus promesas, y que su Gobierno se habìa ofrecido al español á salir garante ante los Cubanos, si se obligaba à cumplirlas, sin haber recibido respuesta alguna, dijo: que los cubanos tenían razon, porque el Gobierno español con su actitud había demostrado precisamente lo que aquellos temían. Es verdad que el Presidente ha prometido casi nada; pero, por si hiciere alguna promesa mas importante en lo sucesivo y los insurrectos no creyeren tan pronto en ella, conviene no perder de vista las palabras de Mr. Cleveland, para encontrar la explicacion de su actitud.

No hemos de terminar, sin reconocer la habilidad con que formulan sus argumentos tanto el Profesor Schurman como el Presidente McKinley, aunque á decir verdad un examen detenido descubre los sofismas que guardan en su fondo. Los filipinos acostumbran à contestar à esta clase de argumentos con una sonrisa muy enigmàtica; por lo cual nos permitiremos recomendar á los vecinos de los pueblos ocupados por las fuerzas americanas que, en cuanto se presenten ocasiones favorables, pidan à los comandantes de las mismas autorizacion para reunirse pacificamente y exponer en forma comedida y cortés sus deseos y aspiraciones al par que sus aptitudes. No dudamos que los americanos que han nacido y crecido al amparo de las instituciones y prácticas democràticas permitirán semejantes reuniones, como medio el mas auténtico de informacion, para llegar al convencimiento de las necesidades y costumbres de los pueblos. Si continuan callándose como hasta aquí, no son difíciles los errores transcendentales, y las equivocaciones en política no suelen corregirse sin sangre. Asì cooperamos todos à despejar las incógnitas que anublan el porvenir de dos pueblos que unidos pueden hacer mucho en prò de la humanidad y de la paz universal.

AP. MABINI

15 Enero 1900.


CARTA DEL MISMO A LOS REPRESENTANTES EN MANILA DE LOS PRINCIPALES PERIODICOS DE AMERICA.