Estas cosas así, prósperamente dispuestas, sucedió en ellas fin desdichado, porque en tanto que yo estaba esperando a mis compañeros que tornasen, entonces un esclavo de la propia casa, como vio la osa que andaba por toda la casa, vase muy pasico de cámara en cámara, diciendo a todos lo que había visto.
No tardó mucho que todos no salieran con candiles y mechones encendidos, y con lanzas y espadas se pusieron a guardar las puertas de casa. Demás de esto llamaron los perros de monte, grandes y bravos, y echáronlos a la osa.
Cuando yo esto vi, y que crecía el ruido y tumulto, aparteme de allí y púseme detrás de la puerta, de donde vi a Trasileón pelear maravillosamente contra los perros, el cual, como estaba en lo último de su vida, hacía cosas de espanto; ora huyendo, ora resistiendo, daba saltos sin compás; en fin, no pudiendo más, vínose retrayendo a la calle, en donde se juntaron muchos más perros, los cuales cercaron a Trasileón y lo despedazaban y mordían cruelmente.
Entonces yo, no pudiendo sufrir tanto dolor, metime en medio de la gente, y en lo que podía ayudaba a nuestro buen compañero, diciendo a todos de esta manera:
—¡Oh qué pérdida y mal hacemos! ¿Para qué queremos hacer morir una tan preciada y hermosa bestia?
Pero todas estas artes y cautelas no aprovecharon para el triste y desdichado de mi compañero vivir, porque un hombre de aquellos, indignado contra la osa, le arrojó una lanza, que le atravesó todo el cuerpo, y los más cargaron sobre la osa con sus espadas hasta que la mataron.
De esta manera acabó Trasileón, gloria y honra de nuestra capitanía. Y era tanto el miedo que todos tenían de la osa, que hasta el otro día bien tarde ninguno fue osado llegar a ella, hasta que uno de estos que andaban a desollar bestias, se le llegó, y empezando a desollar la piel, halló dentro a aquel magnífico ladrón.
Entonces nosotros cogimos nuestros líos que tenían en guarda aquellos fieles muertos, y cuan presto pudimos nos vinimos cargados con esta prisa que veis.
Acabada la habla, tomaron sus tazas y bebieron el vino puro, y en memoria de sus compañeros cantaron ciertas canciones al dios Marte, y después se fueron a dormir.