—Entonces, como ondas de agua, venían infinitas hormigas, cayendo unas sobre otras, y con mucha diligencia apartaron todo el montón, grano a grano. Después de apartado y divisos todos los géneros de simiente, prestamente se fueron de allí.

Luego, al comienzo de la noche, Venus llegó, y vista la diligencia de la obra, dijo:

—¡Oh mala, no es tuya ni de tus manos esta obra sino de aquel a quien tú más has placido!

Y diciendo esto, echole un pedazo de pan para que comiese, y se fue a acostar.

III.

Cómo Venus mandó a Psique cosas muy dificultosas, las cuales acabó con ayuda de los dioses.

Y al otro día, luego que amaneció, mandó Venus llamar a Psique, y díjole de esta manera:

—¿Ves tú aquella floresta por donde pasa aquel río que tiene aquellos grandes árboles alderredor, y ves aquellas ovejas resplandecientes y de color de oro, que andan por allí paciendo, sin que nadie las guarde? Pues ve allá luego, y tráeme la flor de su precioso vellocino, en cualquier manera que lo puedas traer.

Psique, de muy buena gana se fue allá, no con pensamiento de hacer lo que Venus le había mandado, mas por dar fin a sus males, echándose de un risco de aquellos dentro en el río. Y llegando cerca del río, una caña verde, que es madre de la suave música, meneada de un dulce aire, por inspiración divina le habló de esta manera:

—Psique, tú que has sufrido tantas tribulaciones, no me quieras ensuciar mis muy santas aguas con tu misérrima muerte, ni tampoco llegues a estas espantosas ovejas; porque tomado el calor del sol, suelen ser muy rabiosas, y con los cuernos agudos y las frentes de piedra, y aun mordiendo con los dientes ponzoñosos, matan a muchos hombres. Pero después que pasare el ardor del mediodía y las ovejas se vayan a reposar a la frescura del río, podrás esconderte debajo de aquel alto plátano, y como tú vieres que las ovejas, dejada toda su ferocidad, comienzan a dormir, sacudirás las ramas y hojas de aquel monte que está cerca de ellas, y allí hallarás las vedijas de oro, que se pegan por aquellas varas cuando las ovejas pasan.