Tráeme aquel rancio guiso envuelto en su hoja de higuera.

DICEÓPOLIS.

Y a mí aquel recién hecho[229]: ya lo coceré yo.

LÁMACO.

Tráeme las plumas de mi casco.

DICEÓPOLIS.

Tráeme pichones y tordos.

LÁMACO.

¡Qué hermosa y qué blanca es esta pluma de avestruz!

DICEÓPOLIS.