Levantadme, levantadme esta pierna. ¡Ay, amigos míos, sostenedme!
DICEÓPOLIS.
Vosotras, amigas mías, sostenedme también[239].
LÁMACO.
La herida de la cabeza me da vértigos y me turba la vista.
DICEÓPOLIS.
Yo quiero acostarme; no puedo más: necesito descanso[240].
LÁMACO.
Llevadme a casa de Pítalo, cuyas manos son émulas de las de Peán[241].
DICEÓPOLIS.