DEMÓSTENES.

Busquémosle.

NICIAS.

Ahora entra uno en el mercado; los dioses nos le envían.


(Entra el Choricero con una tabla llena de embutidos.)

DEMÓSTENES.

¡Ven, ven, choricero dichoso! ¡Adelante, hombre querido, a quien está reservada nuestra salvación y la de la república!

EL CHORICERO.

¿Qué es esto? ¿Por qué me llamáis?