Si hablas, te cubro de estiércol.
CLEÓN.
Yo confieso que soy un ladrón: tú lo niegas.
EL CHORICERO.
Por Mercurio, dios del mercado, lo negaré con juramento aunque me cojan infraganti.
CLEÓN.
Quieres adornarte con méritos ajenos. Te acusaré ante los pritáneos[288] de que tienes vientres de víctimas que no han pagado su diezmo a los dioses.
CORO.
¡Infame, bribón, bocaza; tu audacia llena toda la tierra, toda la asamblea, las oficinas de recaudación, los procesos, los tribunales! ¡Removedor de fango, tú has enturbiado la limpieza de la república, y ensordecido a Atenas con tus estentóreos clamores: tú desde lo alto del poder acechas las rentas públicas, como desde un peñasco acecha el pescador los atunes!
CLEÓN.