¿Y tú no le dirás algún término de constructor de carretas?
EL CHORICERO.
Tampoco se me oculta lo que está fraguando en Argos. Finge que trata de conciliarnos su alianza, y celebra en tanto conferencias secretas con los lacedemonios. Sé para qué se atiza este fuego; para forjar las cadenas de los cautivos.
CORO.
¡Bravo, bravo! forja tú mientras él encola.
EL CHORICERO.
Allí tienes hombres que te ayudan en la obra;[313] mas nunca, aunque me des todo el oro y plata del mundo y me envíes a todos mis amigos para que me calle, nunca conseguirás que yo oculte la verdad a los atenienses.
CLEÓN.
Iré al punto al Senado y delataré a todos vuestra conjuración, vuestras reuniones nocturnas contra la república, vuestra connivencia con el rey persa, y ese negocio con los de Beocia que tratáis de que cuaje.
EL CHORICERO.