PUEBLO.

Considerad, pues, si veré claros los manejos de esos que se tienen por muy listos y creen engañarme. Yo los observo cuando roban, y finjo no ver nada, después les obligo a vomitar todo cuanto me han robado, echando por su garganta a guisa de anzuelo una acusación pública.


CLEÓN.

¡Afuera, en hora mala!

EL CHORICERO.

¡Vete tú, so bribón!

CLEÓN.

¡Oh Pueblo! hace ya mucho tiempo que estoy aquí dispuesto a servirte.

EL CHORICERO.