¿Por qué no decides, oh Pueblo, quién de los dos ha servido mejor a ti y a tu vientre?
PUEBLO.
¿De qué medio me valdré para demostrar a los espectadores la justicia de mi elección?
EL CHORICERO.
Voy a decírtelo. Anda, registra en silencio mi cesta y la del Paflagonio; mira lo que contienen, y después podrás juzgar con acierto.
PUEBLO.
Corriente, voy a examinar la tuya.
EL CHORICERO.
¿No ves, padrecito mío, que está vacía? Todo te lo traje.
PUEBLO.