Es una cesta verdaderamente popular.

EL CHORICERO.

Aproxímate a la del Paflagonio. ¿La ves?

PUEBLO.

¡Hola! ¡Qué repleta está! ¡Qué torta tan grande se ha guardado! ¡Y a mí me dio un pedacillo!

EL CHORICERO.

Siempre ha hecho lo mismo; te daba un trocito de lo que cogía, y él se guardaba la mejor parte.

PUEBLO.

¡Ah, infame! ¿así me robabas; así me engañabas? Y «yo te llené de coronas y presentes»[413].

CLEÓN.