AGORÁCRITO.
¿Y dónde perorarán Clístenes y Estratón?[437]
PUEBLO.
Hablo de esos jovenzuelos que frecuentan las tiendas de perfumes, donde charlan así: «¡Qué docto es Féax![438] ¡Cuán acertada ha sido su educación! Se apodera del ánimo de sus oyentes y los conduce a su fin: es sentencioso, sabio, y muy diestro en mover las pasiones y en dominar un tumulto.»
AGORÁCRITO.
¿Acaso estás apasionado de esos charlatanes?
PUEBLO.
No, por cierto; a todos les obligaré a irse de caza, en vez de hacer decretos.
AGORÁCRITO.
Con esa condición, toma esta silla, y este robusto muchacho para que la lleve; si te agrada, puedes sentarte sobre él[439].