SÓCRATES.
Siéntate, pues, en el lecho sagrado.
ESTREPSIADES.
Ya estoy sentado.
SÓCRATES.
Coge esta corona.
ESTREPSIADES.
¿Para qué la corona? ¡Ay de mí!, Sócrates, no me sacrificarás como a Atamas[486].
SÓCRATES.
No: hacemos todas estas ceremonias con los iniciados.