No te burles, ni hagas lo que esos cómicos miserables[490] — ¡Silencio! Una multitud de diosas se adelantan cantando.

CORO.

Vírgenes imbríferas[491], vamos a visitar el pingüe territorio de Palas y la amable tierra de Cécrope, patria de tan grandes hombres, donde se celebra el culto de los sagrados misterios, se ven el santuario místico de las santas iniciaciones[492] las ofrendas a los habitantes del Olimpo, los elevados templos y las estatuas de los dioses, las procesiones religiosas, los sacrificios a las coronadas divinidades y los festines de todas las estaciones; y, cuando con la primavera vuelve la fiesta de Baco, los certámenes de los resonantes coros, y el grave sonido de las flautas.

ESTREPSIADES.

¡Por Júpiter! Sócrates, dime: ¿Quiénes son aquellas mujeres que han cantado con tanta majestad? ¿Son algunas heroínas?

SÓCRATES.

No; estas son las celestes Nubes, grandes diosas de los hombres ociosos; que nos dan el pensamiento, la palabra y la inteligencia, el charlatanismo, la locuacidad, la astucia y la comprensión.

ESTREPSIADES.

He aquí por qué al oírlas parece que mi alma va a volar, y ya desea discutir sobre sutilezas, hablar del humo, contradecir y oponer argumentos contra argumentos. Así es que desearía, si fuese posible, verlas personalmente.

SÓCRATES.