Pero dime: ¿de dónde provendrá el rayo resplandeciente que a unos los reduce a cenizas y a otros los toca sin matarlos? Evidentemente Júpiter es quien lo lanza contra los perjuros.

SÓCRATES.

¡Pobre tonto, más viejo que el tiempo, la luna y el pan! ¿Cómo, si hiere a los perjuros, no ha abrasado ni a Simón, ni a Cleónimo, ni a Teoro? Estos son no poco perjuros. Sin embargo, vemos que hiere a su propio templo, al promontorio Sunio, y a las gigantescas encinas. ¿Por qué causa? una encina jamás es perjura.

ESTREPSIADES.

No lo sé, pero me parece que discurres bien. Mas dime: ¿qué es el rayo?

SÓCRATES.

Si un viento seco se eleva y se encierra dentro de las Nubes, las hincha como si fueran una vejiga; después cuando su misma fuerza las revienta se escapa violentamente comprimido por su densidad, y el ímpetu terrible con que estalla hace que se encienda a sí mismo.

ESTREPSIADES.

En verdad, lo mismo me sucedió una vez en las fiestas de Júpiter. Asaba para mi familia un vientre sin haber tenido la precaución de hacerle algunas incisiones; se había hinchado mucho, y de repente reventó por medio y me saltó a los ojos su interior quemándome la cara.

CORO.