¡Oh dioses! Lo que os pido es lo menos que puede pedirse; haced tan solo que sea el más elocuente de los griegos.
CORO.
Concedido: ningún hombre de estos tiempos te superará en hacer bellos discursos.
ESTREPSIADES.
No: eso no es lo que deseo, porque a mí jamás se me ocurre pronunciar grandes sentencias. Tan solo quiero resolver en mi favor los pleitos y escapar de las manos de los acreedores.
CORO.
Se cumplirá lo que deseas, pues no apeteces cosas imposibles. Ponte confiadamente en manos de uno de nuestros sacerdotes.
ESTREPSIADES.
Haré lo que me mandáis, pues la necesidad aprieta por causa de los caballos y el matrimonio, que me han perdido. Hagan estos de mí ahora todo cuanto les plazca; yo les entrego mi cuerpo para que lo destrocen a fuerza de golpes, hambre, sed, calor y frío, y si quieren conviertan mi piel en una bota, con tal que no pague mis deudas y pase por hombre atrevido, charlatán, temerario, sin vergüenza, costal de mentiras, inventor de frases, trillado en los pleitos, litigante perpetuo, molino de palabras, zorro astuto, penetrante barreno, correa flexible, disimulado, escurridizo, fanfarrón, insensible como el nudo de las maderas, impuro, veleta, y parásito impudente. Si todos los que me encuentren llegan a saludarme con todos estos calificativos, hagan mis maestros cuanto les agrade de mi persona; y si les gusta, por Ceres, embutan mis intestinos y sírvanselos a los filósofos.
CORO.