Para la elocuencia no, pero sí para el fraude.
SÓCRATES.
Entonces, ¿cómo podrás aprender?
ESTREPSIADES.
Perfectamente, no te inquietes por eso.
SÓCRATES.
Ea, manos a la obra; en cuanto yo te proponga alguna cuestión sobre las cosas celestes, te apoderas de ella inmediatamente.
ESTREPSIADES.
¡Qué! ¿Es preciso atrapar la sabiduría como un perro arrebata una tajada?
SÓCRATES.