EL JUSTO.

Creo que ninguno sobrepuja a Hércules.

EL INJUSTO.

Y ¿dónde has visto baños fríos bajo la advocación de Hércules?[546] Sin embargo, ¿quién era el más esforzado?

EL JUSTO.

Esas son las razones que los jóvenes tienen siempre en la boca, y gracias a ellas los baños están llenos y desiertas las palestras.

EL INJUSTO.

También vituperas la costumbre de hablar en la plaza pública. Yo la alabo. Porque, si eso fuese perjudicial, Homero no hubiera hecho orador a Néstor, ni a todos los demás sabios. Pasemos al ejercicio de la lengua: dice que los jóvenes no deben cultivarla; yo digo lo contrario. También recomienda la modestia. En total, dos malos consejos. Porque ¿a quién has visto que haya conseguido bien alguno por medio de la modestia? Habla, refútame.

EL JUSTO.

He visto muchos: por causa de ella recibió Peleo[547] una espada.