SÓCRATES.

Aunque haya habido mil.

ESTREPSIADES.

De modo que podré gritar en alta voz: «¡Ay de vosotros, usureros! ahora pereceréis con vuestro capital y los intereses de los intereses; no me vejaréis más, porque en esa escuela se educa un hijo mío, armado de una lengua de dos filos, que será mi defensor, el salvador de mi casa, el azote de mis enemigos, el que libertará a su padre de infinitos cuidados y molestias.» Llámale pronto afuera. ¡Hijo mío, hijo mío! ¡Sal de la casa! ¡Atiende a tu padre!

SÓCRATES.

Helo aquí.

ESTREPSIADES.

¡Oh, amigo mío! ¡amigo mío!

SÓCRATES.

Parte, y llévatelo.