(Sócrates entra en su casa.)
ESTREPSIADES.
¡Oh, hijo mío! ¡Ah! ¡Ah! ¡Cuánto me alegro al ver tu color! Tu rostro indica que estás dispuesto primero a negar, después a contradecir, y que te es muy familiar esta frase: «¿Qué dices tú?» y el fingirte injuriado, cuando injurias y maltratas a los demás. Hasta en tu semblante brilla la mirada ática. Ahora date maña a salvarme, ya que me has perdido.
FIDÍPIDES.
¿Qué te atemoriza?
ESTREPSIADES.
El día viejo y nuevo.
FIDÍPIDES.
¿Hay acaso algún día viejo y nuevo?