«¡Feliz Estrepsiades, cuán sabio eres, y qué hijo has educado!» Tales serán las palabras de mis amigos y conciudadanos cuando me feliciten por haber ganado mis pleitos con tu elocuencia. Pero entra, que antes quiero darte una buena comida.
(Entran en la casa.)
PASIAS (dirigiéndose al testigo que viene con él).
¿Conviene perder alguna vez los bienes propios en provecho de los demás? Nunca seguramente. Yo debí hace tiempo deponer toda vergüenza y me hubiera ahorrado estos disgustos. Ahora, para recobrar mi dinero, tengo que traerte como testigo, y convertir en enemigo un conciudadano. Pero suceda lo que suceda, jamás, mientras viva, me he de mostrar indigno de mi patria[554]. Citaré a Estrepsiades...
(Sale Estrepsiades.)
ESTREPSIADES.
¿Quién es este?
PASIAS.
Para el día viejo y nuevo.