[254] Alusión al oficio de la madre de Eurípides. El verbo διασκανδικίζω es invención de Aristófanes.
[255] Lit.: un canto de fuga de la casa de nuestro amo.
[256] La palabra griega μόλωμεν se decía con particularidad de los esclavos y desertores. Quizá Aristófanes supone en Nicias y Demóstenes intención de pasarse al enemigo.
[257] Sobre la interpretación de este pasaje, dice discretamente el Sr. Camus:
«Brunck en su traducción latina (Argentorati, apud Socios Bibliop. Bauer et Treuttel, 1781) y todos los que le siguen, como Artaud, Poyard y otros en lenguas vulgares, creen hallar aquí una obscenidad repugnante; pero hartas suciedades tiene el original para que los eruditos se tomen el trabajo excusado de acrecentar su número, a todas luces lamentable; lo que no es necesario a fe para demostrar la travesura sin freno del ingenio del poeta. El verbo δέφω en su acepción recta significa rascar, y también amasar, como se prueba en la Odyss., lib. XII, v. 48: Κηρὸν δεψήσας μελιηδέα, cera malassata dulci (Estudios de literatura griega. Comedia, publicados en la Revista de la Universidad de Madrid. Segunda época. Tom. II, pág. 648).»
[258] Probablemente el público manifestaría su aprobación por medio de aplausos.
[259] Las habas se empleaban para votar en las asambleas; además, los jueces, para no dormirse en el tribunal, solían entretenerse en mascullarlas. De modo que el epíteto de Aristófanes es intencionadísimo, pues satiriza a un tiempo las dos manías capitales de los atenienses: la afición a la política y a los pleitos. Por esto mismo la abstención de comer habas, que prescribía Pitágoras a sus discípulos, significaba su retraimiento de los negocios.
[260] Cleón era hijo de un curtidor y había ejercido el oficio de su padre.
[261] Salario de los jueces. Pericles fue quien introdujo la costumbre de pagar un óbolo a los ciudadanos que concurrían a la asamblea o formaban parte de los tribunales. Cleón, para hacerse popular, elevó su sueldo a tres.
[262] Alusión a la victoria de Pilos, que se atribuyó a Cleón, aunque Demóstenes lo hizo todo. (Véase la [Noticia preliminar] y Tucídides, lib. IV, páginas 28 y siguientes).