DICEÓPOLIS.

No quiero el de Belerofonte, sino el de aquel que era cojo, mendigo, charlatán e infatigable hablador.

EURÍPIDES.

Ya sé quién dices; Telefo de Misia[129].

DICEÓPOLIS.

El mismo; por favor, préstame su vestido.

EURÍPIDES.

Esclavo, dale los harapos de Telefo; están encima de los de Tiestes y entre los de Ino[130].

EL CRIADO.

Tómalos.