DICEÓPOLIS.
Sí que es puerca[181]; pero de hombre.
EL MEGARENSE.
Sí, por Diocles,[182] y mía, ¿qué crees tú que son? ¿Quieres oírlas gruñir?
DICEÓPOLIS.
Bueno; no hay inconveniente.
EL MEGARENSE.
Gruñe pronto, puerquecilla. ¿A qué te callas, desdichada? Te volveré a casa, por Mercurio.
UNA MUCHACHA.
¡Coi! ¡Coi!