Porque nosotros os ofrecemos sacrificios, y a ellos se los ofrecen los bárbaros.[287] Así es que es muy natural que deseen vuestra desaparición, para recibir ellos solos todas las oblaciones.
MERCURIO.
¡Ah!, ahora comprendo por qué de algún tiempo acá, el uno nos roba parte del día, y la otra nos presenta su disco carcomido.[288]
TRIGEO.
Es la verdad. Por tanto, querido Mercurio, ayúdanos con todas tus fuerzas a desenterrar la Paz. En adelante las grandes Panateneas, y todas las demás fiestas religiosas, las Diipolias, las Adonias, los Misterios, se celebrarán en tu honor; todas las ciudades, libertadas de sus males, sacrificarán a Mercurio preservador; y otros mil bienes lloverán sobre ti. Como una muestra, principio por regalarte este precioso vaso, para que hagas libaciones.
MERCURIO.
¡Ah!, los vasos de oro me enternecen. Manos a la obra, mortales: entrad y removed las piedras con azadones.
CORO.
Dispuestos estamos. Tú, el más ingenioso de los dioses, dirige nuestros trabajos como hábil arquitecto, y manda cuanto gustes; ya verás que no somos flojos para el trabajo.
TRIGEO.