Venga pronto la copa: inauguremos nuestro trabajo con una invocación a los dioses. La libación principia; guardad, guardad un silencio religioso. Roguemos a los dioses que en este día empiece para todos los griegos una era feliz: pidámosles que jamás tengan que embrazar el escudo cuantos de buen grado secunden nuestra empresa.

CORO.

Sí, por Júpiter; y que pase en paz la vida, en brazos de mi amada, revolviendo los carbones.[289]

TRIGEO.

¡Que todo el que prefiera la guerra, nunca acabe, oh divino Baco, de extraer de sus codos las puntas de las flechas!

CORO.

Si algún aficionado a mandar batallones se niega, oh Paz, a devolverte la luz, ¡sucédale en los combates lo que a Cleónimo![290]

TRIGEO.

Si algún fabricante de lanzas o revendedor de escudos desea la guerra para vender mejor sus mercancías, ¡que le secuestren unos bandidos y no coma más que cebada!

CORO.