FILOCLEÓN.
Vamos, por piedad, déjame salir o estallo.
BDELICLEÓN.
Nunca, Filocleón, nunca; lo juro por Neptuno.
FILOCLEÓN.
Bueno, romperé la red a mordiscos.
BDELICLEÓN.
Si no tienes dientes.
FILOCLEÓN.
¡Oh, qué desdicha!... ¿Cómo podría matarte? ¿Cómo? Traedme pronto mi espada, o la tablilla condenatoria.