¿Qué diréis cuando me veáis adornado para la boda?
CORO.
Rejuvenecido por el amor, perfumado con exquisitas esencias, tu felicidad es envidiable, anciano.
TRIGEO.
Es verdad. ¡Y cuando, acostado con ella, bese su seno!
CORO.
Serás más feliz que esos trompos, hijos de Carcino.
TRIGEO.
¿No merecía esta recompensa el haber salvado a los griegos, montado en mi escarabajo? Gracias a mí, todos pueden vivir en el campo y gozar tranquilamente del amor y del sueño.