JANTIAS.
¡Qué buen pretexto ha imaginado para que le sueltes!
BDELICLEÓN.
Pero no he tragado el anzuelo: en seguida he conocido a dónde iba a parar. Voy a llevar yo mismo el asno, y así el viejo no conseguirá salir. — ¡Pobre borriquillo! ¿Por qué te quejas? ¿Porque vas a ser vendido? Vamos pronto. ¿Por qué gimes? ¿Llevas acaso algún Ulises?
JANTIAS.
Sí, por Júpiter; lleva uno atado al vientre.[46]
BDELICLEÓN.
¿Quién? Veamos.
JANTIAS.
Es él.